Cuando dos hermanos/as, tanto de edades cercanas como muy diferentes, comparten habitación porque la vivienda no tiene más dormitorios, los padres a menudo son testigos de peleas entre ellos cuando buscan un espacio propio en un mismo cuarto, sin embargo, para esto hay solución.

Si las ventanas están en un muro de lado a lado, coloca las camas en perpendicular a éstas y entre una y otra instala una pared divisoria que tenga igual o mayor longitud que las camas. Preferiblemente de madera que es fácilmente removible cuando la habitación, con los años, la ocupe una sola persona. Con este muro divisorio, que no conviene llegue hasta el techo para que el aire fluya adecuadamente, cada vástagos tendrá uno de sus lados para sí únicamente, pudiendo colgar o pegar en ellos aquello que le venga en gana.

Si tienen que compartir un closet coloca una división, aunque sea con una gruesa tela colgando entre ambas partes o barras de madera u otro material. Intenta colocar el closet en un área que podríamos considerar como espacio común, cerca de la entrada. Aun así, prepárate para escuchar discusiones a causa del espacio común.

Puedes optar también por pintar las paredes de diferente color, para que cada hijo pueda distinguir y sentir que hay un espacio compartido pero diferenciado. Además, puedes colocar repisas flotantes, con detalles decorativos llamativos y que sean del gusto de cada ocupante.

En cuanto a la cama, es preferible que adquiera una para cada niño o niña, si el espacio lo permite, que sea size twin, esto le dará mayor libertad en el espacio compartido, y sentirán, además libertad y privacidad. Solo es cuestión de elegir y distribuir cada pieza u objeto de acuerdo a quien le pertenezca.

Si el cuarto posee dos ventanas, también la puedes personalizar, colocándoles cortinas de diferentes tonos, y así podrá diferenciar el género.