El estilo wabi-sabi es una mezcla entre japonés y nórdico, y si deseas emplearlo en tu decoración, el primer paso es familiarizarte con éste, que más cercano a ser un estilo de decoración es una filosofía de vida.

La estética japonesa es una filosofía de vida y su fundamento es la idea de encontrar la belleza de lo imperfecto. Este término no tiene una traducción exacta debido a la ambigüedad del lenguaje japonés, la palabra wabi se puede atribuir a los conceptos de armonía, paz, tranquilidad y equilibrio.

Una persona wabi es alguien sin ira ni codicia, y que comprende la sabiduría de la naturaleza, por otra parte, sabi significa la flor del tiempo y el término se asocia a la producción natural del tiempo, la decadencia y la degradación que implica que la belleza sea efímera.

Este hace referencia a lo defectuoso e incompleto, es una manera de vivir y percibir el mundo. El arte de eliminar lo innecesario y preservar lo esencial, esta forma de ver las cosas parte de tres conceptos básicos que se encuentran en la naturaleza: nada es perfecto, nada es permanente, nada está completo, esta forma de entender el mundo implica,  además aceptar ciegamente el ciclo natural de las cosas. Si bien no hay lineamientos bien marcado de que es wabi-sabi y que no es, si hay algunos rasgos, este estilo no trata de tapar las imperfecciones de la naturaleza.

Sin embargo, lo que queda bien claro es que es de origen oriental, wabi-sabi es una estética profunda que venera la autenticidad en contraposición a la frialdad de lo ostentoso y de lo fabricado en serie. Su encanto radica en apostar por pocas piezas pero muy bien escogidas bajo las consignas de  la imperfección, humildad y contemplación de la naturaleza.

Un poder regenerador

Unas plantas sobre una mesa de madera sin tratar ejemplifican este estilo decorativo de origen oriental que tiene a la naturaleza y su poder regenerador como referente. Hay que tratar de incluirla en el interior a través de materiales como el lino, el yute, el bambú o la madera.

Austeridad

En esta estética sobria y austera se consigue el equilibrio contrapesando volúmenes y haciéndolos jugar con los materiales y la luz. La falta de simetría y la irregularidad son la base para crear una decoración de interiores honesta y relajada.