La misión internacional «El valor de ser arquitecto» concluyó en Barcelona tras tres jornadas de reflexión, intercambio académico y proyección internacional que posicionaron el pensamiento y la práctica de la arquitectura dominicana en uno de los principales escenarios de la profesión a nivel mundial. Desarrollada como Parallel Event del Congreso Mundial de Arquitectos UIA 2026, la iniciativa reunió a arquitectas y arquitectos dominicanos junto a profesionales e instituciones de España y otros países para promover el intercambio de conocimientos y reafirmar el papel de la arquitectura como herramienta de transformación social, cultural y territorial.
La iniciativa fue impulsada por René Mateo, director de Architectum y creador de «El valor de ser arquitecto», junto a Laura Rivas y Amalia Robles de We Creart, responsables de la organización del encuentro en Barcelona. La misión contó con el respaldo del Consulado General de la República Dominicana en Barcelona y del Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (INDEX), así como de universidades, empresas e instituciones públicas y privadas comprometidas con la proyección internacional del talento dominicano. René Mateo destacó que el proyecto nació con la convicción de conectar la arquitectura dominicana con el mundo, fortaleciendo los vínculos entre quienes ejercen la profesión dentro y fuera del país y creando una plataforma permanente para compartir conocimiento, experiencias y nuevas oportunidades de colaboración.
Un espacio de reflexión sobre el impacto transformador de la arquitectura

A lo largo de tres días, el programa integró exposiciones, proyecciones, conferencias y sesiones académicas que abordaron el patrimonio, el urbanismo, la educación, la comunicación, la investigación, la diplomacia cultural y la innovación, evidenciando que la arquitectura trasciende la construcción de edificios para convertirse en una disciplina capaz de generar valor social, fortalecer la identidad y contribuir al desarrollo de los territorios.
Uno de los elementos más destacados fue la exposición fotográfica «Trópico Construido» del colectivo de arquitectos fotógrafos Escritura del Espacio, que acompañó las distintas actividades ofreciendo una mirada sobre la relación entre arquitectura, territorio, memoria e identidad, complementando un programa que promovió el diálogo entre la cultura arquitectónica dominicana y el contexto internacional.
Proyección internacional y diálogo sobre identidad, sostenibilidad y futuro
Durante la agenda de la iniciativa, se realizó el estreno mundial del documental de Arquitectura «Tiempo y Forma» en el Auditorio Museo de Arte Contemporánea de Barcelona (MACBA).
El encuentro reunió a profesionales del ámbito arquitectónico, académico y cultural, consolidando un espacio de intercambio que fortaleció el diálogo entre arquitectura contemporánea, identidad, sostenibilidad y cooperación internacional.
En la jornada central, presentada por Jordi Martínez y celebrada en el emblemático Auditorio de La Pedrera, el arquitecto Gerardo Pérez, fundador de Luxia Labs, ofreció la conferencia magistral «Diseñar la Vida», donde afirmó: «Un arquitecto no tiene que limitarse a la parte de diseño y construcción. Hoy no solo diseño edificios. Diseño vidas, empezando por la mía. Cada uno es el arquitecto de su propia vida».
Omar Rancier, decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNPHU, inauguró la sesión académica a través de un video, con una reflexión sobre el valor de ser arquitecto en el contexto cultural y social actual.
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Por su parte, Mizoocky Mota, directora de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo de la UNPHU, impartió la conferencia «El valor de construir humanidad», en la que abordó cómo las escuelas de pensamiento han estructurado su práctica académica y destacó el valor de la diversidad, la experimentación, la colaboración y el impacto social y cultural de la educación para construir humanidad e impulsar a las nuevas generaciones.
Francesco Gravina, decano de Facultad de Arquitectura y Artes de la UCE, presentó la ponencia «Sostenibilidad y Academia: desafíos y apuestas para el futuro», subrayando la sostenibilidad como un eje transversal y la necesidad de proyectar espacios con conciencia ambiental e impulsar ecosistemas urbanos resilientes.
La arquitecta Mauricia Domínguez, en «Educar para preservar», destacó el papel de la arquitectura como instrumento de la memoria, y la identidad, así cómo la versatilidad ha conducido su trayectoria y aportes a la academia y la profesión.

Rodolfo R. Pou, arquitecto, activista y autor, presentó «¿Habitar o pertenecer? Construyendo el espacio de la diáspora», donde afirmó que la diáspora constituye una fuerza transformadora que redefine las ciudades y recordó que el trabajo del arquitecto consiste también en diseñar pertenencia.
Shaney Peña Gómez, en «La imaginación de la necesidad», exploró la relación entre arquitectura, territorio compartido y espacio público, poniendo énfasis en el pensamiento crítico, la construcción de ciudadanía y el valor social, ambiental y económico del hábitat. José Daniel Romero, en «Anécdotas de un arquitecto», compartió experiencias de su trayectoria profesional destacando el papel de la actitud y la resiliencia humana en la práctica arquitectónica.
Aris Pichardo, en «El valor del diseño», analizó los retos actuales del diseño y la construcción, destacando el papel del arquitecto como intérprete de las necesidades de la sociedad.

En el panel «Cuatro miradas, una misma profesión», las jóvenes arquitectas Aída Tejada Selman, Jeyleen Guzmán, Tamar Díaz y Laura Rivas reflexionaron sobre cómo la arquitectura ha transformado su manera de pensar, vivir y aportar valor a la sociedad.
La conversación de cierre, moderada por Mizoocky Mota (UNPHU), abordó el papel de la universidad en la construcción del pensamiento arquitectónico, nuevos desafíos de la enseñanza en arquitectura y reunió a Jean Oleaga (UCNE), Francesco Gravina (UCE), Paulino Vicente (Escola Sert / COAC) y Omar Cabrera (UPC).


