El encanto del diseño marroquí en interiores contemporáneos

Foto de Nourhan Mamdouh

El interiorismo del norte de África ha inspirado a diseñadores alrededor de todo el mundo por su capacidad de crear espacios cálidos, tradicionales y cargados de identidad. El trabajo artesanal y la unión distintiva de una herencia bereber, árabe y europea ha convertido a Marruecos en una referencia en cuanto a decoración. Sin embargo, la clave está en inspirarse en su riqueza cultural, no en imitar al pie de la letra los códigos de la típica casa marroquí sin entender de manera respetuosa qué hace especial a este estilo.

En lugar de llenar un área con sus piezas típicas, es ideal seleccionar algunos elementos auténticos y permitir que convivan dentro de un hogar moderno y personal. Uno de los recursos decorativos más versátiles de este estilo son los mosaicos Zellige. Cada uno es elaborado con arcilla de terracota natural, secada al sol o cocida en hornos tradicionales, a menudo cortados y pintados a mano. Su efecto esmaltado, las distintas formas y tamaños encajan en cualquier espacio, ya que permiten crear una variedad de patrones intrincados. Ya sea que los uses como salpicaderos en la cocina o baldosas en las paredes del baño, los tonos tierra, ocre, azul Majorelle y rojos profundos resaltan en un universo minimalista dominado por el blanco.

También es importante prestar atención a los objetos decorativos, los jarrones de barro, bandejas de latón, piezas de cerámica artesanal o las teteras clásicas. Podemos considerar los mosaicos Zellige en mesas de café, cuadros y bandejas decorativas, e incluso aplica su diseño en vajillas personalizas.

Marruecos es un país del norte de África que limita con el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, por lo que ha enriquecido su estilo con culturas y detalles de fuera de su frontera, entres ellos los Fanoos. Esta lámpara de origen egipcio y bereber, hoy es una pieza característica de los interiores marroquíes, es reconocible por como los vidrios coloridos se relacionan con la luz y las sombras de los diseños intrincados en su estructura de metal.

Incorporar elementos que recuerden a esta rica tradición no se queda solo en la decoración, es también parte de la arquitectura. Los Riads son la viva referencia de la habitual arquitectura de una casa marroquí. Sus detalles de arcos en entradas y puertas son útiles para las casas del caribe, ya que su forma permite una mejor circulación de las corrientes de aire, pero hay maneras diferentes de usarlos. Los estantes empotrados inspirados en los riads einterpretan esta tradición, cambian su forma en una búsqueda de hogares más personales y conectados con los componentes tradicionales, aportando funcionalidad sin perder carácter.

Interpretar el diseño marroquí desde una visión actual lo lleva a un estilo más ecléctico, incluso bohemio, donde las alfombras bereber terminan con flecos, borlas y movimiento, los patrones geométricos se encuentran con motivos florales y los colores vibrantes pasan a tonos más neutros. Más que llenar un espacio de referencias culturales, se trata de valorar el trabajo artesanal y reconocer el origen de cada objeto.