Durante décadas, la luz cenital o iluminación de techo, fue la solución para un diseño de interiores práctico, uniforme y funcional. Hoy, el interiorismo contemporáneo propone una alternativa que busca lo contrario, trata de abandonar la gran lámpara fría del techo, sustituyéndola por múltiples fuentes de alumbrado sutiles, un adiós a la claridad intensa que aplana las texturas, crea sombras poco favorecedoras y elimina el carácter del diseño.
Existen infinitas alternativas al foco del techo; lámpara de piso, pared y mesa, no busca eliminar su practicidad, sino reinterpretarlas al devolver el diseño y la experiencia a la iluminación, y empezar a construir una atmósfera sensorial. Las lámparas de pared introducen una forma de iluminar, de forma indirecta y lateral, traen un brillo más suave que permite enfocar ciertos puntos y elementos relevantes en la decoración. Sin duda, un elemento clave que puede cambiar la percepción sobre las necesidades en tu iluminación.

La combinación de estas luminarias pueden también volverse envolvente sin necesidad de invadir espacios, creando una distribución apropiada entre luminosidad y sombra que puede añadir profundidad y dimensión, un lenguaje estratégico que aporta también al diseño arquitectónico. Este sistema de capas es la base de la estrategia de iluminación. Lo ideal es utilizar entre tres y cuatro capas; una de luz natural, general, acentos a muebles, cuadros, paredes con texturas, y de trabajo o funcional.
Sin embargo, no se trata solo de tener estas luces en casa, su ubicación y dirección requiere intención y precisión, al igual que la intensidad. Si es cierto que son versátiles y se adaptan con facilidad.
Algunos principios que debes tomar en cuenta:
- Ritmo: La repetición de luminarias a lo largo de paredes grandes y pasillos largos genera un orden visual que aporta fluidez al recorrido.
- Altura: Deben ser colocadas por encima del nivel de los ojos para evitar deslumbramientos.
- Sala: Sustituyen la luz principal y crean escenas más cálidas, combinarse con lámparas de piso para completar la atmósfera.
- Dormitorio: Reemplazan lámparas de mesa y liberan espacio de trabajo, mientras crean un ambiente íntimo y funcional.
- Baños: Posicionadas a los lados del espejo mejoran la iluminación del rostro, haciéndola más favorecedora y eficaz.
- Sombras: El uso de sombras también es parte del diseño de la iluminación, para resaltar u opacar puntos.
- Temperatura: La calidez de la bombilla se mide en Kelvins (K), mientras más bajo el número, más cálido y amarillento el color. Algo a tomar en cuenta al comprar bombillos.
- Texturas: Utilizar materiales en la decoración que absorban o reflejen la luz según lo que busquemos, tejidos opacos o finos, superficies metálicas, entre otras.


Dejar de usar la luz cenital es una gran forma de refrescar los espacios que habitamos, la luz pasa de ser un recurso básico y funcional a ser parte la narrativa del lugar. La luz ambiental crea un ambiente íntimo, cálido y personal más allá de lo estético, es emocional. Los diseños buscan sentirse habitables, no como vitrinas intocables.

