Las tendencias de la moda siempre van más allá de la ropa, son parte de un estilo de vida, la decoración y la estética personal en general. Muchas firmas de lujo han creado líneas que llevan sus valores y artesanía al hogar, aplicando el Savoir-faire y los tejidos históricos que acostumbran a ser usadas en la moda de alta costura al diseño de mobiliario. El Tweed es un gran ejemplo, un tejido que mezcla lanas, popularizado en la década de 1920 con el nacimiento de la firma de moda de Coco Chanel.
La popularidad de estos tejidos hechos a mano ha permitido que se descubran nuevas formas de usarlos. Llevan el lujo de lo artesanal a la comodidad y el ambiente íntimo de cada hogar, volviéndolos imprescindibles tanto en la moda como en la decoración. Las telas pintadas, bordadas y tejidas a mano son el verdadero lujo, capaz de cubrir y renovar de forma segura nuestros sofás, sillas, camas y mesas con mantas decorativas. Sin embargo, también pueden ser vistos en alfombras, como tapices de sillas y sistemas de muebles completos.
El tweed, hecho con lana natural que lo hace ideal para respaldar del frío, se relaciona rápidamente con la alta costura francesa por su uso en la moda de lujo y calidad. Esta técnica no permite que la tela se rasgue fácilmente, haciendo que pueda durar décadas sin dejar de verse igual. A pesar de ser tan lujoso, aporta un estilo rústico por su textura y la mezcla de colores, ideal para muebles de exterior.


La lana es una tela muy común, cálida y fácil de mezclar, no obstante, hay uno de sus textiles en especial que ha tenido un gran impacto en el mobiliario. El cashmere es una fibra natural bastante fina que se obtiene del sub pelo de las cabras. Destaca por su suavidad y su buena calidad, nos quita la costumbre de ver como se forman bolitas de tela sobre el tejido. Su estructura fuerte lo hace perfecto para ser usado como plaid o manta en sofás, sillas y camas, es una tela visualmente cálida.
El brillo y suavidad de la seda ha sido considerado de lujo desde hace mucho tiempo, mucho más por su origen. En la mayoría de veces, su aplicación es usada de forma decorativa para cojines y tapizar muebles pequeños, sin embargo, tiene versiones más variadas. El Jacquard es un tejido que destaca por su estilo retro y el toque artesanal, puede estar hecho de varios materiales, entre los más famosos la seda y el algodón. Su técnica lo hace resistente y cómodo para la piel, bueno para alfombras como para mantas y cojines. Este diseño en relieve sobre con la seda, sus bordados y estampados permiten que se adapte a cualquier estilo, desde lo clásico y retro hasta lo lujoso y nórdico.


Uno de los tejidos más funcionales en esta categoría de lujo es el lino, un tejido vegetal con un estilo veraniego ideal para la ropa de cama. Su caída suave y ligera, con un acabado translúcido permite que su uso en cortinas deje pasar la luz y la calidez delicadamente para cubrir la sala de estar. Su textura natural arrugada en diversos colores construye un ambiente rústico, cálido y natural, pero no es solo un tejido visualmente agradable, tiene la capacidad de evitar la proliferación de bacterias, evitando también los malos olores y su nula elasticidad hace que las piezas no pierden su forma, por lo que lo puedes usar en cojines, muebles, camas, entre otros.
Existe un tejido que al ser visto en un hogar, inmediatamente definía el estatus de una persona, era el sinónimo de ser rico. Su pelo corto, denso y suave asociaba rápidamente al terciopelo con la realeza. Cada una sus fibras refleja la luz de forma diferente, haciéndolo ver ligeramente brillante. Combinado con madera y otros materiales naturales, ayuda a suavizar su presencia, mientras que junto al metal o el mármol crea una estética más elegante y clásica. Las texturas no solo se ven, transforman el espacio a través de la sensación.


