Desde hace un tiempo, como parte de un ejercicio de introspección y calidad de vida, las filosofías de vida se están aplicando de manera cada vez más evidente en quienes quieren una existencia más significativa. La filosofía ikigai, que se compone de dos palabras japonesas: iki (vida) y gai (valor), nos inspira y motiva a crear una vida más plena, reflexionando sobre aquello que suma valor a nuestra vida o da »razón de ser».
El término proviene de la isla Okinawa, una de las cinco zonas azules del mundo. Estas zonas son identificadas como lugares donde existe mayor calidad y esperanza de vida (¡los habitantes son centenarios!). Entre los diferentes estudios y análisis para descubrir por qué en estas zonas las personas viven más y mejor, una de las razones apunta al ikigai, una filosofía orientada a potenciar el motivo de tu existencia.
Nos adentramos a la cultura japonesa para aprender más sobre esta forma de vivir y, especialmente, extender este bien vivir al hogar.
Decoración con propósito
Crear una casa más acogedora a partir de los consejos del ikigai no es tan difícil. Va muy de la mano con el bienestar y la calidez del hygge y del feng shui.
El punto común de aplicar estas filosofías a nuestra decoración es lograr un ambiente lo más agradable posible, que refleje nuestra forma de ser y pensar.
Esta filosofía nos invita a vivir en constante contacto con la naturaleza, ¡las plantas nunca están de más! Ya sea en un diseño biofílico o con tener varias plantas en diferentes áreas de la casa, lograrás respirar un aire más puro, así como fomentar un ambiente acogedor.


Por naturaleza, los seres humanos nos sentimos más cómodos en exterior o ambientes que nos recuerden la naturaleza ya que la Tierra es nuestro primer y más grande hogar, es algo propio.
Diferentes estudios médicos sobre la comunidad de Okinawa destacan que la alimentación es un factor importante en la salud de estas personas. La cultura del té y comer hasta llenar su estómago a un 80% son hábitos alimenticios que se consideran saludables.
Considera tener una vajilla pequeña que te permita servirte porciones más reducidas para cultivar este nuevo hábito.

Mantener el cuerpo activo también es muy importante, no es por casualidad que los habitantes de Okinawa y otras zonas azules sobrepasan los 100 años de edad y tienen la fuerza necesaria para seguir trabajando, montando bicicleta o arrodillarse sin problemas.
No es necesario convertir tu casa en un gimnasio, puedes aprovechar tu patio o balcón para hacer algunas rutinas que permitan mantener tus articulaciones resistentes y caminar con más frecuencia.
En cuanto a la rutina de baño, se recomienda añadir sales de baño, música y tomarte tu tiempo en este momento de relajación. En resumen, un baño wellness. Esto te ayudará a reducir el estrés y mantener una vida más equilibrada.

A todo esto, no olvides tener una sala de asientos cómodos y textiles suaves, pues tener un espacio para socializar en grupo, invitar amigos y familia, es uno de los hábitos saludables que destaca la filosofía ikigai. Aquí entre nosotros, adoptar esta forma de vivir puede ser la excusa perfecta para crear tardes de parrillada en el patio cada domingo.

